| AÑO | 2019 – 2022 |
| UBICACIÓN | Tumbes – Perú |
| TIPOLOGÍA | Vivienda Multifamiliar |
| METRAJE | 1,932.00 M² |
| CLIENTE | T. Awe C. Margary O. Moy |
| AUTORES | 404 ARQUITECTURA |
| EQUIPO | ISRAEL ASCARRUZ DIEGO HERNÁNDEZ |
| ESTRUCTURAS | Impacta Design & Building |
| INGENIERÍAS | Moreyra Ingenieros & Asociados |
| CONSTRUCCIÓN | Inmobiliaria Jahuay |
| INTERIORISMO | Rebeca Escribens |
| FOTOGRAFÍA | Renzo Rebagliati |
| ESTADO | CONSTRUIDO |
| RECONOCIMIENTOS | BAP 2022: Mención Honrosa |
El complejo de viviendas Casamar se emplaza sobre una playa de Zorritos, entre la carretera Panamericana Norte y la costa peruana del océano Pacífico. La historia de esta obra comienza con cinco amigos que decidieron adquirir un terreno frente a la playa para construir un espacio vacacional itinerante entre uso propio y alquiler. Esa doble condición —privada y pública, individual y conjunta— definió la premisa: dividir el terreno en cinco parcelas homogéneas, en las cuales se repetiría una misma unidad de vivienda cinco veces. Así surgió la Casa M1: una unidad que funciona independientemente para cada usuario —propietario o arrendatario—, pero que adquiere sentido en su conjunto... LEER MÁS Cada sub lote, estrecho y alargado (8 x 100 metros), exigía una volumetría longitudinal. La privacidad entre unidades era imprescindible, por lo que las fachadas adyacentes y posteriores —norte, sur y este— se mantuvieron opacas, regulando iluminación y ventilación mediante vanos esbeltos, luz cenital, destajos en forma de balcones y desfaces para ampliar el ángulo visual. La fachada oeste, en cambio, se abre con transparencia hacia el mar, permitiendo disfrutar la vista sin perder intimidad... LEER MÁS La casa se organiza en dos niveles complementarios: arriba, resguardado por la altura, el programa nocturno y privado; abajo, el programa social y público continuo hacia el paisaje; y, entre ambos, un vestíbulo de doble altura que actúa como espacio de convergencia... LEER MÁS Dentro de esta lógica, el dormitorio —pieza más íntima del proyecto— debía abrirse sin exponerse. Para ello, se diseñó un módulo que, a partir de un destajo en la fachada sur, incorpora un pequeño patio interno orientado hacia el mar, capturando el viento y la vista dominante del suroeste sin exponerse directamente al exterior. A su vez, respondiendo al clima ecuatorial —caracterizado por altas temperaturas y lluvias esporádicas—, las cubiertas se convierten en una estrategia ambiental: un juego de alturas e inclinaciones en las losas del segundo nivel permiten el ingreso de luz cenital, favorece la ventilación cruzada, y conduce las aguas pluviales hacia canaletas y gárgolas laterales. Finalmente, al concentrar los dormitorios hacia el sur y las circulaciones al norte, se reduce al mínimo la coincidencia de usuarios entre unidades contiguas. La repetición de esta pieza modular se vuelve sistema, regla y núcleo de la composición proyectual. La estructura, por su parte, se integra a la arquitectura sin superponerse a ella. Placas longitudinales sostienen el conjunto y se unen en la parte superior con vigas transversales invertidas que crean pórticos de doble altura, entre los cuales se sostiene la losa del segundo nivel con vigas chatas. Así, cada muro, placa, losa y viga no es soporte de la forma: es la forma. Recorrer Casamar es atravesar una secuencia cambiante de luz, aire y sombra. Cada espacio, tanto en la unidad como en el conjunto, crea cualidades específicas que responden a sus problemáticas para crear comodidad. Simples y directos, los espacios no buscan imponerse al paisaje, buscan absorberlo y enmarcarlo para convertirse en una extensión más de él. |





























CASAMAR
010-M1





























El complejo de viviendas Casamar se emplaza sobre una playa de Zorritos, entre la carretera Panamericana Norte y la costa peruana del océano Pacífico. La historia de esta obra comienza con cinco amigos que decidieron adquirir un terreno frente a la playa para construir un espacio vacacional itinerante entre uso propio y alquiler. Esa doble condición —privada y pública, individual y conjunta— definió la premisa: dividir el terreno en cinco parcelas homogéneas, en las cuales se repetiría una misma unidad de vivienda cinco veces. Así surgió la Casa M1: una unidad que funciona independientemente para cada usuario —propietario o arrendatario—, pero que adquiere sentido en su conjunto... LEER MÁS Cada sub lote, estrecho y alargado (8 x 100 metros), exigía una volumetría longitudinal. La privacidad entre unidades era imprescindible, por lo que las fachadas adyacentes y posteriores —norte, sur y este— se mantuvieron opacas, regulando iluminación y ventilación mediante vanos esbeltos, luz cenital, destajos en forma de balcones y desfaces para ampliar el ángulo visual. La fachada oeste, en cambio, se abre con transparencia hacia el mar, permitiendo disfrutar la vista sin perder intimidad... LEER MÁS La casa se organiza en dos niveles complementarios: arriba, resguardado por la altura, el programa nocturno y privado; abajo, el programa social y público continuo hacia el paisaje; y, entre ambos, un vestíbulo de doble altura que actúa como espacio de convergencia... LEER MÁS Dentro de esta lógica, el dormitorio —pieza más íntima del proyecto— debía abrirse sin exponerse. Para ello, se diseñó un módulo que, a partir de un destajo en la fachada sur, incorpora un pequeño patio interno orientado hacia el mar, capturando el viento y la vista dominante del suroeste sin exponerse directamente al exterior. A su vez, respondiendo al clima ecuatorial —caracterizado por altas temperaturas y lluvias esporádicas—, las cubiertas se convierten en una estrategia ambiental: un juego de alturas e inclinaciones en las losas del segundo nivel permiten el ingreso de luz cenital, favorece la ventilación cruzada, y conduce las aguas pluviales hacia canaletas y gárgolas laterales. Finalmente, al concentrar los dormitorios hacia el sur y las circulaciones al norte, se reduce al mínimo la coincidencia de usuarios entre unidades contiguas. La repetición de esta pieza modular se vuelve sistema, regla y núcleo de la composición proyectual. La estructura, por su parte, se integra a la arquitectura sin superponerse a ella. Placas longitudinales sostienen el conjunto y se unen en la parte superior con vigas transversales invertidas que crean pórticos de doble altura, entre los cuales se sostiene la losa del segundo nivel con vigas chatas. Así, cada muro, placa, losa y viga no es soporte de la forma: es la forma. Recorrer Casamar es atravesar una secuencia cambiante de luz, aire y sombra. Cada espacio, tanto en la unidad como en el conjunto, crea cualidades específicas que responden a sus problemáticas para crear comodidad. Simples y directos, los espacios no buscan imponerse al paisaje, buscan absorberlo y enmarcarlo para convertirse en una extensión más de él. |
| AÑO | 2019 – 2022 |
| UBICACIÓN | Tumbes – Perú |
| TIPOLOGÍA | Vivienda Multifamiliar |
| METRAJE | 1,932.00 M² |
| CLIENTE | T. Awe C. Margary O. Moy |
| AUTORES | 404 ARQUITECTURA |
| EQUIPO | ISRAEL ASCARRUZ DIEGO HERNÁNDEZ |
| ESTRUCTURAS | Impacta Design & Building |
| INGENIERÍAS | Moreyra Ingenieros & Asociados |
| CONSTRUCCIÓN | Inmobiliaria Jahuay |
| INTERIORISMO | Rebeca Escribens |
| FOTOGRAFÍA | Renzo Rebagliati |
| ESTADO | CONSTRUIDO |
| RECONOCIMIENTOS | BAP 2022: Mención Honrosa |