Grano fino y generación de vida urbana
En urbanismo, podemos hablar de distintos tipos de “grano” para referirnos a la composición de lotes y a la división de propiedad en las ciudades. Cuando un barrio está fraccionado en muchos lotes pequeños, tiene un grano fino. Por el contrario, cuando las manzanas están ocupadas por pocos y grandes edificios, hablamos de un grano grueso.
Las ventajas de los barrios de grano fino son múltiples: reducen el riesgo y la inversión para edificar, facilitan su flexibilidad de cambio de uso en el tiempo, y, sobre todo, habilitan la vida urbana. Un tejido subdividido permite que una mayor cantidad de destinos para el peatón —restaurantes, cafés, tiendas, vestíbulos— aparezcan en la menor distancia posible. Esto es lo que ocurre en lugares como la Avenida Larco o el Jirón de la Unión, y lo que hace atractivo caminarlos... LEER MÁS
Si bien en la Av. Las Begonias los edificios pertenecen a un solo propietario y ocupan manzanas completas, podrían apostar por generar un grano fino al nivel de la calle. Cuando un gran locatario ocupa todo el primer piso —como en el caso de la tienda ZARA—, la cuadra termina ofreciendo apenas tres o cuatro ingresos y destinos a lo largo de 300 metros de vereda... LEER MÁS
Pensar bien los edificios que se construirán es más determinante que ensanchar veredas, sembrar árboles o reemplazar pisos en una intervención de regeneración urbana. Si ese modelo se repite en los edificios sucesivos, se estará saboteando la posibilidad de convertir la zona en un barrio agradable al peatón, y de intensa vida urbana.